La información es poder

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Dicen por ahí que la información es poder, ¿se referirán a la erótica del poder?

Todo lo relacionado con el poder gusta, atrae, tiene algo magnético que hace que muchos pierdan la razón y persigan todo aquello que significa. Sea lo que sea, porque un concepto no suele significar lo mismo para todos. Y menos mal.

Que la información se relacione de esa manera con el poder tiene sentido. Los poderosos saben muchas cosas, más que tú y que yo, y por eso (se supone) toman mejores decisiones. Las que cualquiera tomaría con el acceso total a la información. O al menos decisiones que les convienen a sus intereses. Que muchas veces no son los nuestros.

Por eso decir que «la información es poder» es a veces demasiado retorcido.

Tener más información no debería ser un privilegio de unos pocos poderosos que manejan los hilos, porque a su alrededor hay otros muchos que hacen más que manejar los hilos, y lo necesitan. Necesitan saber para avanzar en la dirección correcta.

En las empresas es evidente que aquellos que están más arriba en el organigrama tienen más poder, y por tanto más información. ¿O será que por tener más información tienen más poder?

La información tiene muchos colores

Desde conocer un rumor hasta saber todos los detalles económicos o logísticos de una operación hay mucho camino. Y en ese camino hay muchas personas.

Los que encienden la máquina, los que la engrasan, los que la limpian, los que sacan las piezas, los que aprueban su calidad… todos son parte de un proceso en el que la información debe fluir. Y sino fluye, seguramente ni la máquina funcione de la mejor forma ni las piezas serán las de mayor calidad y prestaciones.

Sin información suficiente y adecuada se obstaculiza su trabajo. Igual que si no disponen de las herramientas apropiadas. ¿Te imaginas llegar a la oficina y no encontrarte un ordenador en la mesa? ¿Cómo vas a trabajar? ¿Cómo vas a ser productivo?

Porque no se trata de calentar la silla, sino de cumplir unos objetivos y ser responsables para hacerlo (ay, el presentismo nacional…).

Igual que otras herramientas, la información es un medio de trabajo. Cuanto más clara sea, más fácil será dar con el resultado óptimo que necesitamos en cada punto del proceso. Y si hay cosas que no son claras aún pudiendo serlo, la responsabilidad de conseguir un buen resultado se diluye entre quién conoce los detalles y quién tiene que dedicar primero tiempo a averiguarlos. O no, pudiendo llegar a un resultado inesperado o ineficiente.

La información es más que poder, es responsabilidad.

Entender que todos somos responsables de comunicarnos y hacer llegar la información adecuada en los puntos del proceso adecuados y que dependen de nosotros.

En este caso no hay poderosos. Mejor personas con autoridad para comunicar bien y a tiempo.

Porque los poderosos pueden manejar mucha información sin ser responsables, pero quién tiene autoridad es responsable de lo que comunica y a quién se lo comunica para lograr el mejor resultado posible y ser eficientes.

Así que, ¿información o comunicación?, ¿poder o autoridad?

Seamos prácticos.

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