Marketing digital, ¿revolución?

La tecnología ha cambiado la definición de Marketing. Ha impulsado nuevos canales para conseguir lo que necesitamos, nuevas formas de hacer publicidad y nuevos productos.

Fruto de la tecnología es también la confusión entre Marketing digital y Marketing, porque lo esencial de la mercadotecnia está antes que nuevas plataformas para comunicarnos o productos que hasta hace unos pocos años no conocíamos.

Y es que la tecnología marca el curso de nuestra historia.

Tecnología e innovación

Tecnología, según la RAE es el conjunto de teorías y técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico. Además, se refiere a los instrumentos y procedimientos industriales de un determinado sector o producto.

Con tecnología tenemos teorías y procedimientos para ponernos manos a la obra. Pero, ¿dónde está la frontera desde las meras técnicas e instrumentos a lo que estamos viviendo hoy con el Marketing digital?

En la innovación.

Si unimos tecnología con innovación, podemos estar ante una revolución.

De hecho, las tecnologías innovadoras son una de las razones por la que más del 85% de nuestras empresas espera crecer en los próximos 5 años, según recoge Mariano Aveledo de un estudio reciente de HSBC..

Innovación significa:

  1. f. Acción y efecto de innovar (mudar o alterar algo, introduciendo novedades).
  2. f. Creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado.

Esta segunda acepción se acerca más a lo que hacemos en Marketing. Crear un nuevo producto, o mejorar uno existente, a través de teorías y procedimientos.

¿Por qué las expectativas se sustentan en la innovación?

Tecnología e innovación han conseguido a lo largo de la historia abrir nuevas oportunidades con las que generar ventajas competitivas para obtener beneficios… y también cambiar la manera en la que construimos nuestra sociedad.

Si hablamos de tecnología e innovación podemos pensar en revoluciones en muchos sectores.

Uno de los casos más conocidos es el de los automóviles Ford durante la revolución industrial de principios del siglo XX.

Henry Ford, fundador de la Ford Motor Company, introdujo una mejora clave en la producción en cadena que es hoy pilar de nuestro sistema industrial: la cinta transportadora. Gracias a ella aumentó la efectividad de su producción con menores costes y productos más fiables, a la vez que mejoró la calidad de vida de sus trabajadores con mayores salarios y turnos de 8 horas.

La tecnología, entendida como un procedimiento industrial, mejoró sin duda la forma de fabricar automóviles y que fueran cada vez más asequibles para la población, con lo que su uso se extendió.

La innovación está presente en el propio proceso industrial, puesto que introduce la novedad de la cinta transportadora, pero también está en el producto.

Henry Ford comenzó sus trabajos con el objetivo de desarrollar coches de carreras, y acabó creando uno de los productos más utilizados a nivel mundial y que ha contribuido al bienestar de la sociedad. Democratizó poco a poco el uso del automóvil gracias a que las mejoras en el sistema de producción consiguieron bajar el precio mientras aumentaban las unidades fabricadas.

Una frase muy conocida de Ford refleja esta innovación en producto:

«Si hubiera preguntado a la gente qué querían, me habrían dicho que un caballo más rápido»

Innovar en tecnología y producto ha supuesto el desarrollo de la sociedad en muchos momentos de nuestra historia.

La creación de Internet y todo lo que está generando alrededor es otro hito.

¿Son Internet y el Marketing Digital responsables también de una nueva revolución?

Quizás es lo que estamos viviendo hoy.

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