Técnicas de venta… de uno mismo

Las empresas están compuestas por diferentes departamentos, cada uno especializado en una materia, y con una misión que cumplir. El financiero por ejemplo gestiona los recursos de la empresa, y el comercial atiende las necesidades de los clientes para ofrecerles una solución apropiada en cada momento.

Estos departamentos están compuestos por personas. Cada persona es responsable de que su departamento cumpla su misión eficaz y eficientemente, para generar valor para toda la empresa. En definitiva, cada persona debe crear valor dentro de la organización a la que pertenece.

Igual que el fin del departamento comercial es vender, cada uno de nosotros debemos vender también nuestro trabajo a la organización. Cualquier labor, por insignificante que parezca, es un eslabón sin el cual la cadena puede romperse. Por eso es importante ser conscientes del papel que cada persona representamos.

No se trata de gritar a los cuatro vientos que estamos haciendo nuestro trabajo muy bien o muy rápido, ni de preocuparnos solo de la imagen que queremos causar en nuestros compañeros y superiores: más bien esto puede tener el efecto contrario.

Mientras unos se dedican en silencio a su cometido sin ser reconocidos, otros solo se preocupan de venderse dentro de la empresa, sin prestar verdadera atención a su objetivo. Éstos probablemente acaben resultando ser vendehúmos, sin aportar un valor rentable. Ni una actitud ni la otra deben ser predominantes, sino que partes de ambas deben combinarse para que la promoción propia forme parte de nuestro trabajo en la organización, por supuesto sin descuidar las responsabilidades de cada puesto. Hacer bien un trabajo y expresar correctamente qué se hace, para qué y para quién, es importante.

La venta más importante

Para vendernos internamente es imprescindible conocer nuestras capacidades, habilidades y áreas de mejora, y construir sobre ellas el trabajo y las relaciones dentro de la empresa. El objetivo es enfatizar nuestros puntos fuertes y mejorar los débiles para optimizar nuestra carta de presentación. Para ello, podemos ayudarnos de un plan de desarrollo profesional, o plan de carrera.

Buscar la excelencia en todas las tareas, logrando buenos resultados y con ello inspirar a los demás, es también una forma de destacar en una organización. Seguro que así nuestro trabajo y esfuerzo serán valorados.

Al final, como en todo, la clave está en la comunicación, en este caso interna. Cómo comunicar nuestro trabajo y a quién; a tener en cuenta también a la hora de proponer ideas y nuevas iniciativas en la empresa. Comunicar con confianza y aplomo, defendiendo con argumentos adecuados y datos objetivos, o incluso utilizar técnicas de persuasión en según qué contextos, son algunas ideas.

Vender ya no es solo labor del departamento comercial. En todos los sectores, en todas las empresas y en todos los departamentos, todos somos también vendedores… de nosotros mismos.

Artículo original publicado en el blog Economía Express, el 10 de Febrero de 2014.

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