Victoria, de Paloma Sánchez Garnica [Reseña]

Victoria, la novela, llegó a mi de casualidad.

Primero apareció en casa de mi madre, envuelta en un papel de regalo digno de los mejores Reyes Magos.

Meses después, una buena amiga me la recomendó un par de horas antes de subirme a un avión, buscando a contrarreloj algo con lo que entretenerme durante el vuelo.

Y vaya si lo hizo. Después de años, recuperé la concentración para leer allí arriba, ajena a ruidos, vibraciones y compañeros de asiento; totalmente atrapada por sus palabras.

Desde las primeras páginas, Victoria engancha por su rico entorno, por las posibilidades y giros que se van abriendo, y los caminos que va tomando la protagonista. Se desarrolla en la Alemania de la posguerra, la cual su autora recrea con toda su dureza e infinidad de detalles.

No es una novela histórica, ni quizás de espías, aunque toma recursos de ambas, y se construye sobre el amor y el compromiso de buscar una vida mejor para cuidar lo que más importa.

El amor y el duelo se mezclan con la capacidad de supervivencia de un personaje femenino fuerte, que no se conforma, y capaz de tomar decisiones muy difíciles, como su mudanza a Estados Unidos. Su historia llega hasta la construcción del muro de Berlín, en unas últimas páginas que cierran de una forma emocionante, conectando los puntos que faltaban por unir.

Ha sido un placer reencontrarme con este género plagado de detalles históricos, en una novela con la que Paloma Sánchez-Garnica ha ganado el Premio Planeta 2024.

Editorial           Editorial Planeta

Páginas            480

Lectura            2025-03