Hace unos días estuve en la presentación del libro “Por qué lo llaman liderazgo cuando quieren decir comunicación” de Noemí Boza, un ensayo sobre comunicación y liderazgo, organizada por APD Aragón.
Espero poder leerlo pronto, y escribir algo más, porque me ha resultado apetitoso, como el liderazgo bombón que su define su autora.
Siguiendo con las definiciones que propone, siempre me he considerado algo “emprendedora”, y es que para mí, el Marketing que hago debe provocar el cambio para que tenga sentido. Con iniciativa, pensando en el futuro y con una obsesión productiva en los momentos que así lo requieren.
Una de las cosas que pueden despertar ese cambio necesario en una organización es la comunicación, especialmente la interna, porque es capaz de alinear al equipo y transmitir la cultura de la empresa.
Pero, ¿por qué a veces no hay liderazgo en la comunicación interna?
Porque no hay estrategia.
Sucede cuando la comunicación interna y externa no están desde el principio alineadas. Y entonces, no hay narrativa ni historias que contar.
Esta es la conclusión que guardé de las palabras de directivas de BSH, Ibercaja, Valfondo y DKV, que participaron en la presentación del libro.
Puedes tener el mejor software del mundo, lanzar nóminas, anuncios y noticias de todo tipo, pero no servirá de nada si la estrategia no está bien construida con una base sólida. Lo de pegar carteles con chinchetas en los tablones ya se acabó.
Ahora se trata de alinear el propósito de la empresa con la estrategia de comunicación, y lanzar los mensajes clave, definiendo bien su formato y asegurando que llegan en tiempo y forma a todos los interesados. Teniendo en cuenta la cultura y el momento.
La estrategia de comunicación empieza por comprender los valores de la empresa, su aportación al mundo, y escuchar.
Escuchar del verbo escucha activa. Preocupándose de verdad por los públicos, para generar el contenido adecuado en el momento adecuado; y que los canales de comunicación externa reproduzcan y apoyen ese sentimiento.
Sugerían en la mesa redonda que la comunicación interna debe liderarse desde el departamento de comunicación corporativa. Y estoy de acuerdo, aunque por supuesto cada empresa tiene su propia filosofía, sus matices y perfiles más o menos especializados.
Si esto no es posible, la colaboración de las áreas de Comunicación y Recursos Humanos debe ser máxima. Igual que con los líderes de los equipos, que son quiénes conocen la temperatura de la empresa y aportarán historias y necesidades.
Y añado: la comunicación debe ser una función estratégica presente en los comités de dirección y siempre al lado del CEO y su visión. Porque la comunicación se nutre, afecta e influye a todas las áreas.
Una comunicación que impacta es coherente en todos sus canales. Permite compartir y generar vínculos reales que consiguen crear o reforzar el espíritu de pertenencia de los trabajadores con la empresa.
Incluso, bien trabajada, una buena estrategia puede dar lugar también a que las personas sean los mejores embajadores de la marca, y no hay mayor compromiso que ese.
Hace tiempo reflexionaba también sobre la necesidad de mantener la coherencia en la comunicación para conseguir una reputación positiva.
Y cuánto más experiencia tengo, más convencida estoy,
Sigamos comunicando pues.


