Conocí a al escritor Eloy Moreno de casualidad, poco después de abrir este blog. Enseguida me llamó la atención su primera novela, autopublicada, “El bolígrafo de gel verde”, por las evidentes similitudes con el título de este espacio.
Compré y leí el libro, y me resultó una delicia. Fue una época en la que tenía muy perdido mi hábito de lectura, por lo que me ayudó a redescubrirlo gracias a una historia fácil de leer y con muchos matices.
Por eso, no dudé en buscar “Invisible”. Primero me llamó la atención su portada (una nimiedad, quizás), y sin saber el argumento, quién ejerció la función de reina maga ya me advirtió que quizás la historia no era demasiado apropiada. Quizás, también, removería cosas que estaban en el pasado, especialmente para ella.
Y sí, me ha removido.
El libro comienza con una descripción de sentimientos, a simple vista desemparejados, pero que se unen en torno a una habitación de hospital sin saber qué ha pasado.
Sorprende la forma de presentar lo escrito, como si se tratase de cartas o post sueltos; bonitos. Y por eso, es aún más fácil de leer. Si te enganchas, llegarás al final casi sin darte cuenta.
El final de la historia conmueve y da pie a imaginar qué más piensan los personajes, que sienten, cómo evolucionarán. Pero, aunque la lógica después de terminar el libro nos lleva a este desenlace, durante su lectura el pensamiento parece no querer aceptar nunca algo así. Las escenas y los eventos se van sucediendo mientras se acentúa la tensión.
Y creo que es lo que pasa en la realidad. Nadie espera ese tipo de desenlaces. Nadie mira y lo que pasa se vuelve invisible, junto con el protagonista. ¿Cómo es posible?
Página a página no parece significativo, pero la suma cala muy profundo en cada persona que se ve reflejada en la historia del libro.
Con una acertada descripción de superpoderes imaginarios para intentar explicar lo que le sucede al protagonista, Eloy nos lleva a la mente de un niño que está sufriendo acoso escolar, como si fuera una asignatura necesaria en la adolescencia, y que todos asumen que alguien debe pasar por ella. “Y si no soy yo, mejor que sea otro”, quizás piensan.
En lo personal, remueve porque recuerda a miedos del pasado que por suerte ya no están, aunque toma una nueva dimensión, esta vez, reflejada en otros.
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Editorial Nube de tinta
Páginas 304
Lectura 2025-01


